Los Ángeles prohíbe “vapear” en espacios públicos

La ciudad más extensa y poblada del estado de California, Los Ángeles, ha prohibido el uso de los

cigarrillos electrónicos en lugares públicos. Esta normativa se ajusta a las restricciones que ya

existían hacia el tabaco, impidiendo la utilización de los e­cigarrillos en lugares como restaurantes,

bares y áreas de trabajo.

Se tomó una decisión unánime que se realizó en el Ayuntamiento, donde los resultados de la

votación fueron 14 votos a favor de esta ley y 0 en contra. En el acta de resolución se justificó esta

decisión. Los cigarrillos electrónicos pueden contener nicotina que permite a los usuarios inhalar

un vapor atado a ella, los expertos dicen que no se sabe lo suficiente sobre el efecto de los

productos químicos involucrados, en los fumadores o en los que lo rodean.

El director de Salud Pública del Condado de Los Ángeles, Jonathan Fielding, opina que el hecho

de que sea un producto más seguro que el tabaco no significa que no sea nada dañino, son muchas

las pruebas que faltan para justificar cuales son sus efectos secundarios a largo plazo. De esta

manera dan la opción a la población que no quiera envolverse de este vapor ha poder elegir sin

problemas. Por lo tanto ya no estará permitido su consumo en lugares de trabajo interiores, zonas

de comedor al aire libre, parques, áreas recreativas, playas, bares y discotecas donde esté prohibido

consumir tabaco.

Fielding opina, que si el tabaco ha tenido históricamente un escaso respeto por todo lo que sea la

salud pública, un producto como el cigarrillo electrónico debe estar al mismo nivel.

Existen ciertas áreas específicas de «vaping» donde esta norma queda exenta. Suelen ser salones

donde se reúnen grupos de fumadores, mayoritariamente de puros y de pipas, que están habilitados

para este sector. Podrán seguir consumiendo sin problema tabaco o cigarrillos electrónicos.

También queda libre de la normativa la utilización del cigarrillo electrónico para propósitos

teatrales.

La industria de los «e­cigarrillos» se ha disparado en Estados Unidos, casi duplicando su volumen

de negocios en un año, de 1.000 millones de dólares a 1.700 millones a finales del año pasado,

según el grupo financiero Wells Fargo, sus ventas crecieron nueve veces entre 2010 y 2012.

La ciudad de los Ángeles ha sido de las primeras en aplicar una normativa tan estricta, pero

muchas otras son ya las que se plantean unirse a esta decisión.

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