La historia del cigarrillo electrónico

Los cigarrillos electrónicos son dispositivos únicos que permiten que los fumadores puedan continuar fumando pero sin exponer a su salud en peligro, como acontece con el cigarrillo convencional. Estos cigarrillos son llamados eCigarro, eCig, eCigar o vaporizador electrónico, entre otras alternativas.

Breve historia del cigarrillo electrónico

El primer cigarrillo electrónico fue creado en Hong Kong en el año 2003. Su creador tenía la intención de enfocarse en un dispositivo que le ofreciera a los fumadores la posibilidad de poder dejar de fumar sin tener que renunciar al acto de fumar, permitiendo a su vez la regulación consciente de la cantidad de nicotina que entra en el organismo hasta poder eliminarla por completo. Uno de los aspectos fundamentales del cigarrillo electrónico es que le permite a los fumadores «fumar» en muchos lugares que han sido restringidos, sin tener que perturbar a ninguna persona y sin infringir la ley.

Desde hace un tiempo se tiene conocimiento de que el cigarrillo tradicional posee aproximadamente más de cuatro mil sustancias perjudiciales como producto del tabaco. Entre estas sustancias, al menos 68 son cancerígenas, mientras que en las otras se hallan alquitranes, arsénico, monóxido de carbono, ácido cianhídrico e infinidad de tóxicos.

No obstante, el vapor que el cigarrillo electrónico genera contiene aproximadamente ochenta sustancias de las cuales solamente la nicotina es la más perjudicial. De todas maneras, cabe señalar que muchos cigarrillos electrónicos utilizan cartuchos sin nicotina.

Beneficios del cigarrillo electrónico

En la actualidad, el cigarrillo electrónico es el sustituto natural del cigarrillo tradicional, ya que imita o reproduce la misma función de fumar, mediante un generador de vapor. Con cada calada, el aire y vapor ingresan en el cartucho y se mezclan con la nicotina y otros aromatizantes, los cuales son transportados hasta la exhalación. Conforme a varias observaciones científicas, miles de usuarios disminuyeron el cigarrillo común sustancialmente en un lapso corto de tiempo, culminando la eliminación del mismo en un proceso acelerado.

En síntesis el cigarrillo electrónico permite la dosificación de la nicotina, elimina por completo el uso habitual del encendedor y del cenicero, y además no produce cenizas ni molestia alguna para aquellas personas que se encuentren en el mismo ambiente.

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